Pizza con Champagne

La niña mendocina más reflexiva del mundo  no se compadece con sus iguales paisanos, que siempre tienen que dormir la siesta, cosas de tradición, dicen los adultos, sí el tiempo es tan valioso, porqué dormir?

Comienza el ciclo escolar, guardapolvos heredados, tamangos refrescados con talco veritas, cartuchera vacía,  a las ocho de la mañana,  maestra impasible, nos forma al estilo militar para  izar la bandera, el patriotismo sobra en un colegio con una educación muy precaria, pero  igual la enseñanza no importa, pero si importa  la necesidad de crear identidad.

Los café de la galería del  Jhin colmada de  ingenieros de alguna universidad de Europa  con portafolios bajo el brazo, calles con nombres de coroneles, generales, ministros y obispos  donde el peatón nunca tiene prioridad.

Coexistir con lejanas memorias de granero del mundo, sollozos, lamentos de botas y Ford Falcon. Enviando a un combate inútil  a los hijos de los inmigrantes que llegaron a nuestro país  vencidos  de  otras guerras,  terapias de mitos y fútbol con asados, ayudan a olvidar… vamos que vamos ganando.  

Salamines con pan adelantan un día más, en la FM ligereza de canciones redondas, por la TV ritmo de la noche y  un patilludo que habla raro dice “síganme no los voy a defraudar”, en un país de ciudadanos  defraudados desde siempre por sus miserables políticos.

En fin  siglo 20 cambalache y gira gira fusionados..

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