Cabeza y Modales Cerdo

Creo recordar que era una tarde de marzo del año 1988,  en San Rafael estaba por comenzar el ciclo escolar, por eso nuestra visita a la peluquería de Antulio. Para situarnos la peluquería se ubicaba en la Avenida San Martin en frente de la máquina del tren. Mi madre le había indicado a Antulio como tenía que cortarnos el pelo, le aclaró que tenía que ser bien cortito  al estilo militar. Como mi madre ya nos había avisado cual sería nuestra  nueva imagen, me adueñé de una vieja gorra azul de tela algo desteñida y deshilachada que estaba olvidada en algún cajón, a la que le adjunté una pequeña escarapela, no sé porque lo hice, yo sólo quería camuflar mi afeitado para evitar  que los  niños  me llamaran pelado.

A la espera de que Antulio terminara de cortarle el pelo a mis hermanos, mi madre me dió unos australes para que comprara caramelos. Al salir de la peluquería me puse la gorra que tenía escondida en el bolsillo, cruzé la calle y cuando estaba llegando a la puerta del  kiosco llamado"Aprendikiosco" si no me falla la memoria, un señor corpulento con cabeza y modales de cerdo, comenzó a zamarrearme como un loco, no paraba de preguntarme  a gritos de dónde  había sacado aquel Kepí. Yo desconocía lo que era un Kepí, apenas tenía 8 años de edad, me quedé en blanco y me puse a llorar.


En un momento llegó mi madre que estaba vigilando que cruzara bien la calle y el señor corpulento con cabeza  y modales de cerdo, se enfrenta a ella, no paraba de gritar, estaba fuera de control,  mientras decía que era inconcebible  que un civil llevara un kepí y que nos iba a denunciar, que era policía y que nos teníamos que ir con él a comisaria. Mi madre  al fin logró tranquilizar al señor corpulento  con cabeza y modales de cerdo pidiéndole mil disculpas y que razonara que  yo era un niño de 8 años y que no volvería a pasar...al final me expropió la gorra y se marchó.


Después de aquel fatídico desencuentro nunca más volví a ponerme nada patrio, y a veces pienso que le pasaría por la cabeza al señor corpulento con cabeza y modales de cerdo para actuar así con un niño de 8 años. Él se identificó como policía, pienso que como un empleado de administración debería haber actuado con un mínimo de educación y preservar la estabilidad emocional del niño.

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